El yo interviene en nuestro conocimiento como adopción de una perspectiva, y en la vida práctica como adecuación al contesto social. Significa que el yo es una categoría mutante, sin definición propia , un elemento fluido, una máscara del teatro. Es lo que llamamos el "yo teatral".
El "yo teatral" es una de las perspectivas principales del celebrado pensador católico japonés Sakabe Megumi (1936- ). Los problemas inmediatos del problema de la constitución del yo en la perspectiva japonesa, como solución diferente a las propuestas occidentales tradicionales y modernas, la hallamos en el filósofo Nishida Kitaro ( 1870-1945):
"Para que el mundo se exprese en el yo , debe ser apropiado subjetivamente por el yo" . El yo según él, no tiene sustancia , más allá del psosicionamiento cognitivo, como una "perspectiva" del mundo que se incluye a sí misma. Sakabe Megumi , importante pensador japonés, analiza cómo, por el contrario que la persona occidental que ha acabado por convertirse en la máscara de la identidad personal, el omote japonés, que significa a la vez máscara, rostro y superficie, no es otra cosa que una red de superficies que no disimulan ni entidades ni sustancias , atravesada de "resonancias éticas y estéticas ". (Lavelle 1997, p. 124. traducción española).
Las diversas tradiciones de teatro en Asia muestran cómo el representar tiene su origen en asumir la identidad de un dios, y tiene carácter por tanto sagrado. La condición primera del representar como forma de interactuar, de ocupar ese espacio intersubjetivo que enfatiza Watsuji, es la cancelación del ego. El verdadero/ actor/iz no tiene ego, representa un papel transformándose en otra persona.Uno de los múltiples "otros/as" del repertorio de la tradición teatral y por extensión del gran teatro de la vida.
En la representación tradicional japonesa, la máscara juega un papel esencial, pues ejecuta la cancelación del yo del actor/iz y por reflejo la del espectador/a para realizar una transportación a otra dimensión accesible emocionalmente gracias a la visualización proyectiva que genera el juego de la máscara en el acto de la danza.
La máscara sustituye al ego del actor, quien desprovisto de interferencias subjetivas, ejecuta automáticamente la danza , y de este modo se abre un nuevo espacio que libera la emocionalidad particular que transmite no el actor/iz sino el personaje mismo, pues máscara y actor/iz ya son solo una persona.

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