Una característica de una buena conversación es la capacidad de escuchar de manera que las demás personas se sientan escuchadas. Un persona que escucha activamente comenta con sus propias palabras lo que le cuenta y lo hace por tres razones: para asegurarse de que ha entendido lo que le han dicho, para transmitir al hablante que ha sido escuchado/as, y para favorecer que éste/a continúe revelando información. Escuchar es algo más que mantener la boca cerrada. Se debe prestar atención a lo que nos dicen, recordarlo y comentarlo. La incapacidad de escuchar es la causa más común de conversaciones desastrosas.
Las preguntas informativas noa permiten empezar a tratar una imagen de la otra persona. El secreto para entablar una conversación consiste en dejarse guiar por la curiosidad y preguntar las cosas que realmente nos interesen. La regla básica de toda conversación es curiosear. Cada uno de nosotros/as somos nuestro lema de conversación. La atención y el interés de los demás nos halagan. En muchos países hay unas normas establecidas que impiden curiosear sobre la vida de las demás personas. Se pueden sortear las normas suavizando las preguntas muy directas con las técnicas de la escucha activa y la autorrevelación.
La conversación es el arte de combinar preguntas, escucha activa y autorrevelación de manera que las personas continúen hablando y disfruten de ello. La escucha activa y la autorrevelación contribuye a un contacto más profundo.
Fuente: Mckay, M., Davis, m., Fanning, P,. (2020) . Los secretos de la Comunicación personal. Págs 253-257.
Fuente: Mckay, M., Davis, m., Fanning, P,. (2020) . Los secretos de la Comunicación personal. Págs 253-257.

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