La forma de la espada japonesa, tal y como la conocemos hoy en día proviene de modelos muy antiguos aparecidos tanto en el continente asiático como en el propio Japón, fabricados primero en bronce y luego en hierro. Las primeras hojas datan del 700 d. C. y se caracterizan por ser espadas perfectamente rectas en su parte trasera y con un solo filo, fundidas en una sola pieza desde la empuñadura a la punta.
Desde el punto de vista arqueológico, puede decirse que la espada constituía parte del ajuar funerario del difunto, generalmente noble y con importante posición en la tribu. A las primeras espadas se las llamaba chokuto.
Como ocurre con todos los aspectos de la cultura japonesa antigua, China proyecta su sombra sobre la espada japonesa. El ejemplo más evidente se encuentra en el nombre mismo de las armas, dado que numerosos investigadores sostienen que los ideogramas chinos "chien" (espada de doble filo) y "tao" (cuchillo de un solo filo) son las raíces semánticas y fonéticas de los kanjis japoneses ken y to. A partir de aquí surgieron, de un lado el término Katana, expresivo del modelo estándar de espada japonesa y, de otro, el término to-ken, referido a la espada en sentido genérico y abstracto.
La aparición de la espada con el característico estilo japonés surgió por mor de dos circunstancias determinantes: en primer lugar , la espada cobraba cada vez mayor importancia como arma de guerra frente a las armaduras de los adversarios; en segundo lugar, se produce un traslado de la capital imperial desde Nara a Heian-Kyo(actual Kyoto) en el año 794 d. C.
Según la leyenda, el espadero Amakuni, contemporáneo del Emperador Mommu, inventó la katana o espada sencilla a partir de la división en dos de la antigua ken. Es a partir de la Era Kamakura( a mediados del siglo XII d. C) cuando se puede hablar de la katana propiamente dicha y cuando el arte de la fabricación de espadas cobra mayor importancia militar. Cobró tanto importancia que el Emperador Gotoba (1184-98 d.C.) forjaba sus propias espadas.
La evolución de la katana, como modelo normal de espada japonesa, se produce a través del perfeccionamiento de las técnicas de forjado y templado de la hoja, lo que conlleva una alta especialización de los herreros y la producción de extraordinarias hojas. A partir del siglo XIV se desarrollan sin solución de continuidad una serie de guerras que romperán la época de esplendor. El permanente clima de guerra civil incidió en un progresivo deterioro de la técnica herrera, puesto que los dirigentes militares exigían un mayor número de unidades en detrimento de su calidad. Aparecen entonces espadas largas de gran tamaño (uchi-gatana) y en la que por primera vez se utilizan materiales ajenos al acero de alta calidad (combinaciones de hierro y acero).
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